Poleas y correas
Estos elementos se suelen
utilizar cuando la potencia a transmitir no es muy elevada, ya que la
transmisión del movimiento se realiza por el rozamiento existente entre la
polea y la correa. Generalmente estos sistemas requieren un pretensado para
funcionar correctamente y evitar el patinaje. Las correas se pueden clasificar
en tres grupos:
• De tipo trapezoidal:
hoy en día se utilizan mayoritariamente en maquinaria doméstica, industrial y
agrícola. Están compuestas por una serie de fibras longitudinales metálicas o
sintéticas embebidas en una matriz de uretano, y un recubrimiento con alto
coeficiente de fricción. Se pueden subdividir en tres grupos: convencionales,
estrechas y sin recubrimiento lateral. Entre las dos primeras la diferencia
radica en la relación de anchura de la parte superior y la altura de la correa,
es decir 1,6/1 frente a 1,2/1. Debido a ello las segundas pueden trabajar a
mayores velocidades y soportan unas frecuencias de oscilación mayores. Las
denominadas correas sin recubrimiento lateral son similares a las estrechas,
pero se adaptan mejor a poleas de pequeño diámetro.

• De
tipo poli-uve: se caracterizan por su gran flexibilidad
y porque la superficie posterior de la correa se puede utilizar también para
transmitir potencia si el ángulo de recubrimiento es suficientemente grande. Su
campo de aplicación más común se encuentra en el accionamiento de los órganos
auxiliares de los motores de los automóviles, es decir alternador, bomba de la
dirección asistida, compresor del aire acondicionado, etc. En relación con las
poleas te tipo uve, la tensión que se ha de aplicar en el ensamblaje ha de ser
un 20% superior para transmitir la misma potencia.

•
De tipo dentado: son similares en su construcción a las anteriores, pero
no en su geometría, ya que en lugar de tener una sección multicanal presenta un
perfil de dentado trapezoidal o redondeado. Debido a esta característica la
magnitud de pretensado es mucho menor, lo que redunda en una mayor vida de los
rodamientos de las poleas y un mayor silencio de funcionamiento. Típicamente se
utilizan para el accionamiento de los árboles de levas. Al no ser
autoalineantes como las poli-uve, las poleas han de presentar unas nervaduras
en los laterales para evitar que las correas se salgan.
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